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MADRID, MADRID.


Soy madrileño. Nacido, crecido y criado en la capital. Me encanta esta ciudad, su noche, su vida. Es cierto que en la capital no caminamos, corremos; no tenemos paciencia y lo hacemos todo a toda velocidad. Pero Madrid es Madrid. O, por lo menos, Madrid era Madrid. Porque, ahora,... ya no estoy seguro. Madrid, capital, la ciudad más grande y más poblada del país se hunde en la miseria. En la miseria cultural. Con la excusa de la crisis, la cultura está siendo defenestrada. No sólo es el cine. No sólo es el teatro. Es todo:el mundo del espectáculo, los museos, las librerías, las galerías...todo.

Últimos casos: el cine Renoir de Cuatro Caminos, mi barrio, donde se proyectaban películas en versión original ha cerrado. El Festival de Cine de Madrid de la PNR ha visto como la Comunidad reducía sustancialmente, muy sustancialmente, su ayuda; y no sabe si éste ha sido su último año de vida. Y, para finalizar, el Festival de Jazz que debía celebrar su 30º aniversario no se celebrará porque el Ayuntamiento, alegando que exigían muchos medios (que raro, su director dice que siempre se han conformado con la taquilla) no quiere ceder a los organizadores el teatro Fernán Gómez, una sala municipal que quieren privatizar.

Ya no sólo es la subida del IVA cultural, que todos sabemos el flaco favor que nos ha hecho a aquellos que vivimos, o intentamos vivir de ésto. Es una persecución clara y brutal contra este mundo.

El turismo en la región se reduce un 22%. Habrá que preguntarse la causa de ello. Creo tener una respuesta: no ofrecemos nada. Ya no existe la noche madrileña, que no era sólo la fiesta como algunos afirman. La noche madrileña era más que eso. Uno quedaba para ir al cine o al teatro o a visitar un museo o a algún concierto, luego cenaba, y después salía de fiesta. Yo he empezado muchas noches a las cinco de la tarde. ¿Qué ocurre? Las salas de cine desaparecen, los teatros luchan contra viento y marea por atraer espectadores, las salas de conciertos (como la Sol, por poner un ejemplo) sortean problemas de licencias que no han tenido en treinta años de existencia y los locales de ocio se ven obligados a cerrar la mayoría a las tres de la madrugada.

Todo se reduce a que Madrid se hunde en la más absoluta de las miserias, y alcaldía y gobierno regional están más preocupadas en el proyecto de Eurovegas que en darle un empujón a esta ciudad que, hace no mucho, era grande, era hermosa. Era Madrid.

Santy Portela.
 

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