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LA CASA DEL PRÍNCIPE.

 LA CASA DEL PRÍNCIPE. 

Nace una nueva sala de teatro en Madrid: La casa del Príncipe. Situada en la C/ del Príncipe nº20 4ºc, pretende convertirse en una plataforma para todos aquellos artistas que tengan algo que decir, algo que contar, algo que mostrar. Entrevisto a tres de los socios fundadores: Inma Garzía, Tomás Cabané y Carlos Munera.


Pregunta.- ¿Cómo surgió La casa del Príncipe?

Inma.- La casa del Príncipe surgió porque nos conocimos en un taller de Santi Senso y empezamos a hablar entre nosotros de hacer un proyecto y no esperar el sí o no de alguien.   Como ahora está tan de moda lo de treatro en apartamentos y pisos, pues decidimos montar el teatro en mi casa, que está en la calle del príncipe. Y de ahí nació la idea de ser una plataforma artística tanto para nosotros como para la gente que está en el mismo punto, que quiere mostrar su trabajo.

Carlos.- A partir de ahí, de montar esa plataforma, empezaron a salir más cosas. Vimos como estaba la oferta fuera y que se estaba moviendo en otras salas, para ver por donde entrar nosotros, que ofrecer. Lo que se nos ha ocurrido es: primera meta, sala de teatro; pero también queremos promover otro tipo de actividades. Si vamos a abrir algo, abrimos algo totalmente nuevo con todas las consecuencias.

Inma.- También habrá espacio para nuevos creadores de pintura, fotografía; cualquier persona que tenga algo que mostrar artísticamente tendrá sitio en La casa del Príncipe.
   
Pregunta.- Hoy en día hay una gran explosión, por las circunstancias de la cultura en este país, de nuevas salas de teatro; ya me habéis dicho un poco, pero ¿qué tenéis vosotros distinto que ofrecer a todas las demás?

Tomás.- Sobre todo, que nosotros queremos ser una plataforma abierta a todo el mundo, y eso es algo que muchas salas no permiten. Yo tengo un grupo de teatro y cuesta mucho que te programen, incluso cuesta que te contesten a correos. Primero, queremos abrir el espacio a todo el mundo; y segundo, queremos propuestas originales, estrenos, y que estén relacionados con la temática que estamos llevando que es Clásicos Adaptados, trabajos con un corte y un estilo novedoso y distinto. No nos gusta el concepto de microteatro, por eso hemos creado el Teatro de Miniaturas Reales, para englobar toda esta programación teatral que queremos.

Inma.- Luego, también, la idea es dar cabida a la danza-teatro y la expresión corporal, que es un arte que está un poco olvidado y que no suele tener cabida en los teatros y salas de Madrid. Queremos dar peso a ese teatro más físico y corporal, a esa danza-teatro que muchas programaciones ignoran por no ser ni una cosa ni la otra.

Carlos.- Lo bueno un poco es que hoy en día se está recuperando ese teatro que combina todo: la música, la danza, la fotografía, etc. Tú vas a a algunas salas y te das cuenta de que siguen un estilo de teatro más realista, que les funciona. Pero otras prueban cosas más contemporáneas, y nuestra idea es seguir esa línea: por un lado, revisar esas piezas clásicas que tenemos, ese repertorio de siempre pero dándole una nueva visión; pero también dar cabida a propuestas de investigación, como la que tenemos ahora de Leonard Woolf, que es una investigación de la figura del literato muy interesante.

Inma.- También, como ya hemos dicho, pues queremos proponer un espacio de exposición donde pueda entrar cualquier artista plástico o gráfico. La idea es que el público vaya de obra a exposición y viceversa, porque estará todo muy ligado.

Carlos.- La apuesta está en la originalidad: no sólo nos planteamos ser sala, sino también un punto de encuentro de la cultura. Estamos creando una sección de desayunos literarios donde dar cabida a ponencias, lecturas dramatizadas, etc. Una especie de sala-colectivo-punto de encuentro.

Inma.- A la larga, queremos un par de veces al mes haya un encuentro de nuevos directores de cine. A finales de julio haremos el llamamiento de que empezamos, en agosto será ver como ha funcionado la cosa, y ya en septiembre La casa del Príncipe empezará su andadura.

Pregunta.- ¿Cómo os enfrentáis a hacer la programación, a dar espacio a todo lo que os mandan y a todo lo que vosotros queréis?

Tomás.- Es difícil teniendo en cuenta las condiciones de la sala y lo que te proponen las compañías. Nos han mandado muchas propuestas a través de soloactores. Para el mes de julio hemos mezclado un poco lo que ya hemos mencionado: el teatro físico, que vienen de Zaragoza; la obra de Leonard Woolf; y la otra es un texto de Jorge Pascual Lobato que se llama Habitar los recuerdos. Son tres propuestas muy diferentes entre si. Ahora en julio vamos a centrarnos en el teatro y ya ,a partir de septiembre, será cuando empezamos a abrir el resto de secciones. En julio sólo van a ser tres días, el 20, el 26 y el 27. Tres días de prueba, a ver como funciona la idea en este barrio, la difusión, el que la gente tenga que subir cuatro plantas, etc.

Es una tarea difícil lo de la programación, porque mandan muchas propuestas y yo intento contestar a todos, les seleccionemos o no. Porque queremos que las compañías se den cuenta de que somos humanos y que estamos ahí. A los que programamos enseñarles que es una relación de quid pro quo, que nos ayudamos los unos a los otros, no como hacen en algunas salas que cuando te programan parece que te están haciendo un favor.

Carlos.- Estamos siendo muy optimistas con julio, con este mes de prueba, porque está apareciendo una especie de nueva generación de empresarios teatrales jóvenes que se lanzan a la piscina. Todo lo que conlleva la sala es muy complicado, pero nosotros mismos estamos intentando llevarlo con cabeza y proponernos reglas: somos actores, dramaturgos, pero ahora también somos empresarios y tenemos nuestra propuesta y una idea muy clara de lo que queremos ofrecer. Nosotros queremos ser muy tansparentes a la hora de trabajar y contactar con las compañías, porque muchas veces pasa que mandan sus proyectos y las salas no responden o lo hacen tarde, y eso es bastante duro. Nosotros respondemos a todos, tanto si es que sí, como si es que no. En otras salas prima el negocio, y para nosotros prima el valor cultural de las propuestas.

Inma.- Lo que tenemos muy claro es que no vamos buscando dinero porque, de momento, no es para ello. Es un proyecto personal con un carácter artístico y cultural. Empezamos así en pequeño, pero a saber como estamos dentro de un año. Puede que nos salga todo genial y ya nos transformemos en un plataforma para mucha más gente.

Pregunta.- Habladme un poco de esos tres proyectos que tenéis en La casa del Príncipe en julio.

Tomás.- Vladimir y Nikafko es una propuesta de teatro corporal y son de Zaragoza. Es muy admirable por parte de Mimicon, porque vienen desde Zaragoza para un día de actuación sin saber si va a a salirles rentable. Pero apuestan por mostrar aquí su pieza. A parte de eso, es un montaje que trata sobre dos científicos que prueban su último experimento.
¿Quién teme a Leonard Woolf? Es una montaje que nace en la Universidad Rey Juan Carlos, como trabajo de un compañero. Es un proyecto valiente, con una puesta en escena muy bonita estéticamente y muy arriesgada. Además me pareció muy interesante la idea de investigar el personaje de Leonard Woolf en vez de lo típico de Virginia Woolf.
La otra propuesta es Habitar los recuerdos de Jorge Pascual Lobato me pareció que trata un tema muy interesante como es el tema de los recuerdos.

También estamos muy acostumbrados a ir a ver microteatro y toparnos siempre cosas de comedia ligera, donde la gente se echa unas risas y el grupo se lleva su dinero. Nosotros queremos que haya comedia en La casa del Príncipe, pero queremos una comedia distinta, una comedia más agridulce y reflexiva y no la típica de chistes fáciles. Por eso, los montajes de julio van por otro lado: teatro físico como es Vladimir y Nikafko pero que también puede llevar a la risa; ¿Quién teme a Leonard Woolf? Que es un teatro más filosófico; y Habitar los recuerdos que es más reflesivo por el tema que trata como es los sueños y recuerdos de cada uno.

Carlos.- Un poco lo que queremos buscar son obras que nos hagan soñar cosas diferentes, que nos lleven a espacios nuevos. Parece que el teatro hoy en día está muy atado a la realidad, al presente; y nosotros queremos jugar con todos los recursos que podamos usar; ir a otros espacios a otras historias y a otros tiempos.

Tomás.- También, en un teatro que está tan cerca del espectador, queremos tener propuestas y montajes que resalten el trabajo del actor ante el público, que sean cercanas y que toquen algo dentro de cada uno.

Carlos.- Lo bueno del teatro, a mi parecer, es que no se tiene porque entender todo. Está bien que se te queden lagunas; que hay obras que dejen huecos en su dramaturgia para que uno los rellene. Que tengan una historia profunda dentro y que, cuando sales de ver la obra, puedas seguir hablando de ella. Un teatro vivo y creativo, es lo que queremos nosotros que surja en La casa del Príncipe.


Pregunta.- ¿Qué posibilidades técnicas hay en la sala: aforo, iluminación, etc?.


Tomás.- El aforo es de quince personas.
Es un salón, al estilo de otros espacios como 6ºderecha. De momento, sólo vamos a usar ese espacio, aunque la casa tiene varios y poco a poco iremos viendo si abrimos el resto de espacios, si hacemos teatro de itinerario, etc. A las compañías les ofrecemos un espacio totalmente vacío en el que pueden hacer y poner lo que quieran; los asientos están hechos por módulos, lo que permite colocar al público como la compañía prefiera.

Carlos.- Nosotros no vamos a imponer ningún tipo de decoración o estetica a las compañías. Para eso tenemos el hall, que es donde vamos a jugar un poco con la estética principesca y donde todos tenemos derecho a ser realeza.

Inma.- A nivel técnico de luces, está en el aire. Estamos barajando la iluminación posible, pero por ahora hay poca cosa.

Carlos.- También estamos viendo la posibilidad de incluir dos fondos, porque de momento sólo tenemos uno blanco.

Tomás.- La única condición que hay, porque en todo lo demás se puede hablar con la compañía, es que no aceptamos espectáculos con música o sonido amplificado. Porque no estamos insonorizados y, obviamente, sigue siendo un piso y hay vecinos.

Pregunta.- ¿Alguna cosa más que queráis decir?

Carlos.- Comentar que queremos intentar abrirnos y unificarnos a este barrio. Ya hemos contactado con varios comercios de la zona, con la Asociación del Barrio de las Letras, etc. Hay gente que nos ha comentado que le vamos a dar un nuevo look a la calle del Príncipe por lo que se la conoce, porque es una calle de fiesta.

Tomás.- Nos gustan los términos de colectivo, de colaboración, de plataforma. No tanto de sala en si. Relacionarnos, por ejemplo, con librerías, como Con Tarima.

Imna.- O con la tienda de más arriba Yimbayan, que es de joyería, también hemos halado. Vivir con el barrio, vamos. Y de paso, dar las gracias a Tuercos, los chicos de carpintería de La Tabacalera que sin ellos todo esto no sería posible.

Tomás.- Ya, para terminar, que seguimos abiertos a recibir nuevos proyectos a programacionlacasdelprincipe@gmail.com. Y también que la gente visite nuestra web http://lacasadelprincipe.wordpress.com/.
Santy Portela.

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